La OMS a favor de la exención de propiedad intelectual de las vacunas COVID-19
Los países de pequeños y medianos ingresos se beneficiarían de un levantamiento provisional de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas, pero potencias como la Unión Europea se oponen.

Pese a la existencia del programa COVAX, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el acceso equitativo de las vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo, los países ricos siguen acaparando las dosis producidas. Por tal motivo, el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reclamado la exención de propiedad intelectual de las vacunas COVID-19.
“Estoy contento de que el Consejo de Seguridad haya votado a favor de la equidad en las vacunas, pero si queremos soluciones prácticas, entonces hay que tomar en serio la exención de propiedad intelectual y el Consejo de Seguridad puede hacerlo si hay voluntad política. Votar por la equidad es importante y lo apreciamos, pero hay que dar pasos concretos para aumentar la producción, la vacunación y acabar con este virus lo antes posible”, explicó.
"Entiendo muy bien que todos los gobiernos tienen la obligación de proteger a su propia gente. Pero la mejor manera de hacerlo es suprimiendo el virus en todas partes al mismo tiempo". Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS
Adhanom Ghebreyesus agregó que hay provisiones para compartir la propiedad intelectual, pero este asunto sigue siendo “el elefante en la habitación” del que nadie quiere hablar.
“Especialmente cuando hablamos de propiedad intelectual vemos falta de cooperación y una seria resistencia. Para ser honesto, no puedo entenderlo. Esta pandemia no tiene precedentes y el virus ha tomado al mundo entero como rehén. Este tipo de cosas pasan una vez cada 100 años. ¿Si la provisión no puede ser aplicada ahora, entonces cuándo? Si no podemos aplicar provisiones durante tiempos difíciles y bajo condiciones sin precedentes ¿entonces cuando?”.
El levantamiento provisional de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas reduciría enormemente su costo y permitiría el flujo libre de medicinas y la transferencia de conocimiento y tecnología alrededor del mundo, beneficiando especialmente a los países en desarrollo y a aquellos de medianos ingresos, sin embargo, potencias como la Unión Europea se siguen oponiendo.