El plasma sanguíneo de los supervivientes reduce un 60% los casos graves, según un estudio
Es la primera evidencia en el mundo de un tratamiento universal, accesible y seguro que puede salvar vidas mientras las vacunas llegan a todos.

Un estudio realizado en Argentina muestra los posibles beneficios, como tratamiento contra la COVID-19, de las transfusiones de plasma sanguíneo de donantes que han superado la enfermedad. Los resultados han sido publicados este miércoles en la revista especializada The New England Journal of Medicine.
«Es la primera evidencia en el mundo de un tratamiento universal, accesible y seguro que puede salvar vidas”, sostiene el equipo de la Fundación Infant, liderado por el médico argentino Fernando Polack, quien además ha coordinado el ensayo de la vacuna de Pfizer en Buenos Aires, con 44.000 voluntarios.
“Las transfusiones de plasma sanguíneo son la medicina más vieja que hay, tiene más de un siglo, pero nos ofrece un puente hasta que la verdadera solución de esto —que no es el plasma, son las vacunas— sea finalmente accesible para todos”. Fernando Polack, médico argentino
El plasma es la parte líquida de la sangre e incluye los anticuerpos. El ensayo clínico ha incluido a 160 personas mayores de la región de Buenos Aires, todas enfermas de COVID-19 y con un promedio de edad de 77 años. Los autores administraron un cuarto de litro de plasma sanguíneo de convalecientes a la mitad de los participantes y agua salina a la otra mitad.
Solo nueve de los pacientes tratados con plasma acabaron necesitando oxígeno, frente a 23 en el otro grupo. Es una reducción del 60% del riesgo de enfermedad grave.
“Las transfusiones de plasma sanguíneo son la medicina más vieja que hay, tiene más de un siglo, pero nos ofrece un puente hasta que la verdadera solución de esto —que no es el plasma, son las vacunas— sea finalmente accesible para todos”, reflexiona Polack.
"Los vacunados son unos privilegiados. Un acto solidario por su parte sería proveer plasma para las personas que puedan enfermar gravemente en el futuro".
“El mayor desafío es tener un banco de plasma suficiente”, agrega el médico argentino, que propone otra fuente de donaciones al margen de las personas que ya han superado la COVID-19. “Los vacunados son unos privilegiados. Son personas que acceden a una inmunidad de hasta un 95% de eficacia. Han recibido algo que la mayoría no hemos recibido. Un acto solidario por su parte sería proveer plasma para las personas que puedan enfermar gravemente en el futuro. Un vacunado que dona un día 750 mililitros permite tres tratamientos para tres ancianos”.
De momento, se espera que los resultados de este pequeño ensayo se confirmen en otros mayores que están en marcha en España, en los Países Bajos y en Estados Unidos.