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Perú se convierte en el único país que investigará si el dióxido de cloro cura la COVID-19

Diversas entidades internacionales y expertos reiteran que este producto no sirve contra la enfermedad.

Perú investigará oficialmente si el dióxido de cloro podría tener beneficios para prevenir o tratar la COVID-19. El pleno del Congreso aprobó el último jueves crear una comisión para este fin, pese a que diversas entidades internacionales y expertos reiteran que este producto no sirve contra la enfermedad.

Ninguna institución sanitaria del mundo reconoce el dióxido de cloro como medicamento. No hay ninguna investigación de laboratorio o de ningún otro tipo que haga suponer que tendría un beneficio. Esto se debe a que existe evidencia suficiente sobre los riesgos que tiene para la salud.


“La situación con la pandemia en Perú es lamentable, al igual que la situación en nuestro Congreso. Los pacientes que usan dióxido de cloro llegan en peores condiciones al hospital”. Samuel Cosme, médico intensivista del Hospital Cayetano Heredia.

«No hay ninguna evidencia científica que apoye la seguridad o eficacia del dióxido de cloro, y presenta riesgos considerables a la salud de los pacientes», aseguró la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en un informe de abril del año pasado.

La FDA recibió denuncias de personas que experimentaron vómito intenso, diarrea severa, una presión arterial baja potencialmente mortal causada por la deshidratación y fallos hepáticos fulminantes después de beber estos productos, así como graves trastornos hematológicos (metahemoglobinemias, hemolisis, etc.), cardiovasculares y renales.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también se ha pronunciado sobre los peligros del uso de productos de dióxido de cloro y sus derivados para ser consumidos o inhalados como supuesto tratamiento contra la COVID-19.

«Estos productos se usan para desinfectar superficies inanimadas no para seres humanos. Puede producir la muerte”, aseguró durante una conferencia de prensa Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Organización.


“Debido a la desinformación y a las fake news, muchas personas se han hecho daño al automedicarse con productos químicos o tóxicos o medicamentos peligrosos. (...) Aún la vacuna más eficaz fracasará si el público no confía en ella”. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.

El Perú tiene las tasas de mortalidad per cápita más altas del mundo por la COVID-19 y, si bien las cifras de muertes ahora se están desacelerando ligeramente, en abril se registró un número récord de personas muertas por el virus.

“La situación con la pandemia en Perú es lamentable, al igual que la situación en nuestro Congreso. Los pacientes que usan dióxido de cloro llegan en peores condiciones al hospital, son más difíciles de manejar”, dijo Samuel Cosme, médico intensivista del Hospital Cayetano Heredia y secretario general de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, a RPP.  «El 80% de pacientes con COVID-19 son casos asintomáticos o leves que mejoran sin asistencia médica. No mejoran por tomar dióxido de cloro sino porque es la evolución natural».

El dióxido de cloro es una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada. Se usa como blanqueador y para descontaminar superficies industriales, ya que se asemeja a la lejía o el cloro. «Es un desinfectante comercial que en ningún caso debería ingerirse», dijo a la BBC Mundo Miguel Ángel Sierra Rodríguez, catedrático de Química de la Universidad Complutense de Madrid.

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