Coronavirus

¿Por qué es posible una tercera ola en el Perú a pesar de la vacunación?

El camino hasta el final de la pandemia es largo y no solo depende de la aplicación de las vacunas, sino también de las medidas sanitarias.

La segunda ola de la COVID-19 en el Perú parece estar dando tregua. “Nuestra evaluación es que se ha desacelerado, no queremos todavía aseverar que hay claramente un descenso, pero podríamos decir que está iniciándose un declive en la curva. Esto nos permite suponer que en las siguientes semanas podríamos tener una disminución”, dijo esta semana el ministro de Salud, Óscar Ugarte. Sin embargo, a pesar el inicio de la vacunación, es importante no bajar la guardia. ¿Es posible una tecera ola? Sí, repasamos los motivos.

1. El proceso de vacunación es lento

El gobierno ha anunciado la llegada de 60 millones de dosis durante este año. Es una buena noticia, sin embargo, estas están llegando por lotes pequeños. Es decir, se tiene que ir vacunando poco a poco como hasta ahora. La velocidad depende de la capacidad de producción de los fabricantes y la demanda mundial.

Como explica el médico epidemiólogo Marco Almeri el proceso en el país es lento y no protegerá de una tercera ola. «Estamos vacunando muy poco. Solo tenemos 2 millones de dosis aplicadas y solo 700 mil con las dos dosis que corresponden. Eso no garantiza la inmunidad del rebaño ni previene una nueva ola», aseguró en TV Perú.

Para alcanzar la inmunidad de rebaño se necesita que entre el 70 y 90% de las personas estén completamente vacunadas, es decir, al menos los 24 millones que conforman la población adulta en el país. El objetivo de las vacunas es que el virus tenga menos oportunidad de encontrarse con una persona vulnerable y deje de transmitirse.

2. La aparición de nuevas variantes

Hay miles de variantes, la mayoría de ellas sin ningún cambio significativo. Sin embargo, algunas de ellas son preocupantes porque tienen mayor transmisibilidad, letalidad e incluso escape inmunológico, lo que quiere decir que resiste más a la protección que otorgan la infección natural o las vacunas. Son características encontradas en las variantes identificadas en el Reino Unido, Sudáfrica o Brasil. Sin embargo, pueden seguir surgiendo más en cualquier parte del mundo.

«El problema es que la gente se sigue contagiando. Mientras eso ocurra, mientras el virus siga moviéndose de una persona a otra, va a propiciar la aparición de las nuevas variantes. ¿Dónde está ocurriendo eso? En Latinoamérica, en países como Brasil y también en Perú. Son los lugares donde las tasas no han dejado de aumentar y esto puede producir nuevas variantes», comentó Pedro Romero, biólogo molecular de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

3. Las vacunas tardan en hacer efecto

El efecto protector de las vacunas no es inmediato al pinchazo. En el caso de las que requieren dos dosis, se espera que la máxima inmunidad recién se dé dos semanas después de la segunda dosis o 35 días después de la primera siempre y cuando se haya recibido la segunda.

En el caso de las vacunas de una sola dosis, aproximadamente entre dos y tres semanas después de la aplicación de la vacuna ya hay una respuesta suficientemente buena como para considerarse protegido.

«Por eso es que hay personas que se han puesto la primera dosis y aun así se contagian y enferman antes de la segunda dosis, al igual que personas que se contagian días antes de vacunarse e igual desarrollan la enfermedad», aseguró a este medio Ernesto Gozzer, médico salubrista y profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

4. Es posible que las personas vacunadas contagien

La vacuna contra la COVID-19 no garantiza que no te infectes, dado que ninguna tiene un 100% de eficacia. Lo que hace es preparar el sistema inmunológico para que en caso suceda se eviten o se reduzcan los síntomas y no haya consecuencias graves para la salud, dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aquellos que igual enfermen aún podrían contagiar a otros, aunque es posible que ocurra con menos frecuencia. «La carga viral de una persona vacunada es mucho menor, así que las posibilidades de infectar a otros también puede que sean menores”, dijo la científica y jefa de la OMS, Soumya Swaminathan. El mensaje: nadie debe bajar la guardia hasta que la mayoría haya sido vacunado.

5. Relajación ciudadana

Este es punto clave, dado que la vacunación se complementa con las medidas sanitarias para terminar con la pandemia: el uso de mascarilla, la distancia de dos metros, la ventilación, no estar en lugar cerrados, evitar las aglomeraciones y el lavado de manos. En varios países, que incluso tienen más vacunas que Perú, se bajó la guardia y se permitió que la transmisión le gane en velocidad a la vacunación. Esto es algo que se podría evitar (o por los menos reducir) si todos cumplimos con nuestra parte.

«Es importante entender que el contagio se da a través de gotitas cada vez que hablamos, reímos,  gritamos o cantamos, con mayor razón cuando estornudamos. El virus puede caer a una distancia de dos metros o quedarse en el aire en una habitación cerrada como sucede con el humo del cigarro. Se llama aerosol. La mascarilla impide que el virus salga o entre a la boca», recordó el doctor Gozzer. «Mascarilla solamente no me protege, distancia solamente tampoco me protege, al igual que solo estar en un espacio ventilado no me protege. Todo es un conjunto».





¿Cuál es la mejor vacuna?

Recuerda, ninguna vacuna es 100% eficaz y todas las que están en el mercado han demostrado ser seguras. Como dice el epidemiólogo Carlos Álvarez hoy no hay una mejor que otra. “La mejor vacuna es la que llegue antes a mi brazo”, explicó citado en un informe del diario El País.

Más en SaludNiuz

Botón volver arriba