Coronavirus

Retrasar la segunda dosis de una vacuna COVID aumenta la respuesta inmune, según estudio

Esperar de 11 a 12 semanas para la segunda inyección provocó niveles de anticuerpos más altos que aquellos que esperaron solo 3 semanas.

Un estudio realizado en el Reino Unido sugiere que retrasar la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19 de ARNm de Pfizer–BioNTech podría aumentar más de tres veces las respuestas de anticuerpos en los mayores de 80 años.

Se analizaron a 175 receptores de la vacuna mayores de 80 años que recibieron su segunda dosis de la vacuna Pfizer, ya sea 3 semanas u 11-12 semanas después de la primera dosis. Los investigadores midieron los niveles de anticuerpos de los receptores contra la proteína pico SARS-CoV-2 y evaluaron cómo las células inmunes llamadas células T, que pueden ayudar a mantener los niveles de anticuerpos con el tiempo, respondieron a la vacunación.


Los resultados son tranquilizadores, pero son específicos de la vacuna Pfizer, que no está disponible en muchos países de ingresos bajos a medianos, dice Alejandro Cravioto, presidente del Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización de la Organización Mundial de la Salud.

Los niveles máximos de anticuerpos fueron 3,5 veces más altos en las personas que esperaron 12 semanas para recibir la vacuna de refuerzo que en las personas que esperaron solo 3 semanas. La respuesta máxima de las células T fue menor en aquellos con el intervalo extendido. Pero esto no provocó que los niveles de anticuerpos descendieran más rápidamente durante las nueve semanas posteriores a la vacuna de refuerzo.

«Este estudio respalda aún más un creciente cuerpo de evidencia de que el enfoque adoptado en el Reino Unido para retrasar la segunda dosis realmente ha dado sus frutos», dijo Gayatri Amirthalingam, epidemiólogo de Public Health England en Londres y coautor del preprint, durante una rueda de prensa.

El 30 de diciembre, el Reino Unido anunció que retrasaría la segunda dosis hasta 12 semanas después de la primera. El enfoque buscaba expandir la inmunidad parcial entre una mayor cantidad de personas ante la crisis pandémica. Esto ahora se puede ver como una elección correcta, sin embargo, para Stephen Griffin, virólogo de la Universidad de Leeds, el resultado no hubiese sido igual de bueno si a la par no se mantenían las restricciones, ya que las personas son teóricamente vulnerable entre ambas dosis.



Más en SaludNiuz

Botón volver arriba