Una mancha que será difícil de quitar
Iniciamos el año siendo testigos de cómo el mar de Grau y de todos los peruanos era intoxicado por 11.900 barriles de crudo (casi dos millones de litros) que fueron vertidos al Pacífico.

La impotencia llegó a la casa de todos los peruanos, quienes se armaron de valor para tratar de hacer algo. Se abrieron cuentas bancarias para donaciones, los cortes de pelo aumentaron para donar el cabello y muchas personas se ofrecieron como voluntarios para tratar de ayudar. El problema es que nadie debería estar en contacto con esta sustancia tan dañina para todos.
El crudo es una sustancia muy tóxica que puede provocar náuseas, mareos, dolor de cabeza, picazón de ojos y dificultad respiratoria son algunos síntomas de una posible intoxicación por estar en contacto, alertó el Minsa. Además, es trabajo de profesionales que cuentan con el equipo adecuado para estos desastres ambientales.
Ahora, otra preocupación más latente es la fauna marina, donde decenas de voluntarios se han sumado a labores de rescate que le corresponden a Repsol, operador de la Refinería La Pampilla y los organismos del estado como el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado. Sin embargo, al ver la poca reacción de ambas instituciones, los ciudadanos se preocupan por resolver el problema de fondo, ¿qué va a pasar con la vida en el mar?, se preguntan.
Expertos indican que eventualmente el crudo se irá sedimentando y al pasar esto, animales como el lenguado, algunos tipos de bagres, estrellas de mar, mariscos, el jurel, la caballa; todos los peces que consumen de la columna de agua van a ser afectados. Este proceso conocido como bioacumulación, consiste en que las criaturas más pequeñas, consumen los residuos del crudo y las criaturas que se alimentan de ellas también lo hacen; es decir, terminan en nuestros platos.
Otro punto importante es el desarrollo y crecimiento de la fauna marina, que se verá perjudicado por otro problema; la falta de oxígeno. “Cuando hay una capa oleosa en la superficie, disminuye la cantidad de oxígeno en el mar. Entonces los animales que necesitan más cantidad de oxígeno empiezan a bajar su metabolismo. Nadan más lento, se hacen más vulnerables a los depredadores; gastan más energía en sobrevivir que en crecer”, menciona Daniel Cáceres, biólogo marino y representante de Sustainable Ocean Alliance (SOA) en Latinoamérica.
Teniendo en cuenta lo mencionado por los expertos, es muy probable que a largo plazo veamos los resultados de esta mancha que afecta la cadena alimenticia, la fauna marina y todo el ecosistema que los rodea, incluyéndonos.
Este proceso conocido como bioacumulación, consiste en que las criaturas más pequeñas, consumen los residuos del crudo y las criaturas que se alimentan de ellas también lo hacen; es decir, terminan en nuestros platos.